Así como las flores

(Gerardo Pablo)

Perdona que esta vez me ponga un poco sensible,
paso mucho tiempo en esta lluvia gris
y enamorado el tiempo siempre sabe eterno.No hay noche que me quite el sueño de amarte
ni día en que mi desconsuelo no visite a tu ventana en ciclón.
Me cuesta tanto no tenerte ni hallarte.
No hay día en que me falte el aire,
ni día si no tengo tu olor.

Y yo te esperaré aunque fuera en vano volver a ver tus ojos,
te seguiré salvando todo el rumbo perdido entre los dos
y yo te espero desde el parque en una noche obscura
porque en la palma de tu mano, escrito estoy.

Como el zodiaco, como el tarot
aunque no te importe que tu alma confusa
me niega el consuelo,
niega calor.
¿Cuándo dejarás que te encuentre al amor?

Hoy, sigo esperando a que se rompa el hechizo gris
y estoy como la rana azul que está junto a tu computadora
esperando un beso,
esperando un beso.

Y así como las flores siento:
que poco a poco me marchito,
que así como me calma verte
te ofrezco mi destino y nido.

Te pido un beso que detenga el tiempo
mientras te doy el tiempo que es preciso
para que juegue tu muñeca en mi reloj.

Para que pronto puedas comprender
que es doloroso ser un corazón herido
pero duele mucho más perderse la aventura del amor
de un hombre y una mujer.

Vendrá el olvido

Tus horas se llenaran de amigos nuevos
despertarás envuelta en el color de otras mañanas
alguien dirá tu nombre diez, cien, mil veces
y será distinto y será determinante.

Las palabras que te dije las escucharás por fin, completas,
tu boca encontrará la forma de amoldarse y no extrañar.
incluso vestirás lo que era para mí, para cualquiera.

Y sí,
vendrán días mejores
sanarás de prisa y la felicidad te ha de alcanzar en cualquier sitio,
pero días como los nuestros, ¿cuándo?

 

 

[ Edel Juárez ]

Me gusta imaginarte.

Me gusta imaginarte sentada, viéndome fijamente, explicándome con tu mirada el porque eres el amor de mi vida, esos silencios en los que nos decimos todo sin abrir la boca, tengo que confesarte que muchas veces tengo que abrir los ojos para dejar de verte, tengo que callar para gritar que te amo y decirte que no eres el amor de mi vida, eres mi vida (ese tweet ya te lo había regalado).

Siempre te tengo presente, platico contigo diario, aunque no me escuches, siempre te veo, por que en mi cabeza están tus mejores momentos.

Te tengo que decir que eres la mujer más bonita del mundo, y eres la peor cuando huyes, por que no te vas del todo, sigues presente, eres la perfecta combinación entre el cielo y el infierno.

Todo esto que te escribo se que no lo vas a entender, por que aunque lo leas, no vas a sentir ni la mitad de lo que yo algún día llegué a sentir por ti.

Pero al final del día ya entendí, aprendí a vivir sin ti y estoy seguro que en la próxima vida, estaré cada segundo a tu lado, cuidándote como me hubiera gustado, teniendo hijos contigo y amandote hasta que mi corazón deje de latir.

Te extraño siempre,

Jorge

Cuando sepas de mí

Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos… nah.

A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.

 

** Risto Mejide

Te volveré a encontrar

Muchas veces extraño el silencio de tus ojos,
sin embargo, mis ojos no dejan de gritar,
que extrañan todas las risas que tenía tu piel,
todos esos ruidos que hacían tus caricias.

Ahora que estás lejos, te siento al lado,
siento que me ves y sigues estando orgullosa de mi,
cierro mis ojos y te veo fijamente,
sigues siendo la mujer de mis sueños,
en si, la mujer de mi vida.

Tengo miedo de soltar tu mano y sentir
que te alejas de mi para siempre, o tal vez,
no para siempre, pero si para la siguiente vida,
por que estoy seguro que te volveré a encontrar.

No se como ni cuando,
ni en que circunstancia,
ni que día y hora,
pero te prometo, te volveré a encontrar.

Tal vez con mejores escenarios,
con más sueños y menos pretextos,
con mejores argumentos y tu,
con menos miedos y más ganas de amarme.

Por que amor mío,
hagas lo que hagas,
digas lo que digas,
te volveré a encontrar…